Desestructuración de la rutina

Hoy tenemos acceso a mucha literatura que nos explica el origen emocional de cada enfermedad, para poder detectar cómo se ha producido y en qué se basará para seguir su curso. Por ejemplo, si la enfermedad es en el sistema digestivo, sabemos que hay una situación que no estamos aceptando demasiado bien, algo “que no podemos digerir”.

 

Si se nos manifiesta una enfermedad en la piel, podemos estudiar si el sol será beneficioso para ella o no, pero también trataremos de poner en la lista si estamos teniendo alguna conducta que nos provoque un problema de contacto o protección, ya que los conflictos emocionales relacionados con el contacto/separación suelen manifestarse en la piel.

 

Hay muchos libros muy interesantes que puede ayudarnos como guía para detectar el origen emocional de las enfermedades, libros que nos dan una nueva perspectiva sobre el cuerpo como herramienta de curación, y que nos explican claramente cómo se manifiestan las diferentes enfermedades según el shock emocional que haya provocado su aparición. También es muy importante que hagas una lista y registres lo que haces cuando estás bien! Continúa con esa rutina para mantener tu salud.

Todo el medioambiente en el que vives y tus rutinas cotidianas puede estar sirviendo de caldo de cultivo a una enfermedad, por ello hasta cambiar la decoración de tu casa puede servirte para desestructurarla.

 

Cuando te pongas a hacer la lista, verás que hay algunos ítems dentro de tus rutinas que parecen difíciles de cambiar. Por ejemplo uno de los ítems es el horario de trabajo, eso no lo puedes cambiar, pues el reloj de la entrada estará esperando la tarjeta a determinada hora. Bueno, pues aplica otro tipo de cambio a ese ítem: ahora en vez de salir de casa a las ocho treinta para ir al trabajo, saldrás media hora antes y en ese tiempo caminarás por el jardín todas las mañanas.

Los resultados de esta técnica son asombrosos y se aplica a cualquier situación de desequilibrio. Las rutinas son las estructuras que sostienen el desarrollo de las enfermedades, aprendamos a desorientarlas. También es muy importante aprender a “escuchar” a la enfermedad y al cuerpo.

 

Una gripe por ejemplo, nos impulsará a acostarnos, nos dejará sin energía. Y esa relajación es necesaria para la curación. Generalmente ante una gripe seguiremos el ritmo desenfrenado de actividad, “tapándola” con un frenadol, y con ello sólo lograremos que se haga recurrente.

 

Lo más importante de escuchar a la enfermedad, es detectar el mensaje que nos está transmitiendo. Las enfermedades son maestras, son guías y señales de acciones que estamos realizando en contra del camino más adecuado a seguir.

Cada enfermedad es una solución biológica de adaptación ante un conflicto emocional no resuelto. La enfermedad no es nada más que un indicador de algo que tenemos que cambiar en nuestra vida.

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